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Las campañas feministas contra los piropos además de autoritarias e inquisitoriales, son un sinsentido sin implementación posible

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Las campañas feministas contra los piropos además de autoritarias e inquisitoriales, son un sinsentido sin implementación posible

El acoso callejero es una forma de violencia, una de sus formas m�s naturalizadas, disfrazada con el encanto de los halagos. A tal punto que el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se permite decir que a las mujeres nos gusta que nos digan qu� lindo culo ten�s. El mismo d�a en que se lo...

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-8819-2014-04-25.html

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Trump supporter

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hace 4 años

Lo que no termina de superar el terreno de la fantasía, en el caso de orgas feminazis como Hollaback, más represiva y mojigata que uno haya podido imaginar en esta época, y suponiendo que haya alguna base razonable para esta iniciativa, es su implementación: qué van a hacer, una lista negra de expresiones de implicancias sexuales prohibidas que los ciudadanos -de ambos sexos- vamos a tener que estudiar para no incurrir en un delito? Van a proveer a las damnificadas un escribano público que las siga a todas partes para poder constatar que el piropo/crimen fue efectivamente cometido? Quién va a establecer qué es ofensivo y qué no, un tribunal inquisidor?

The Saddest Girl

The Saddest Girl

hace 4 años

A mí lo que me importa es que como mujer tengo derecho a no escuchar los deseos que quienes yo no deseo tienen conmigo. Y a no leerlos en una revista pública. Vos no escuchás cuántos te quieren romper el culo cada vez que caminás por la calle, desde tus diez años, vos no creciste amenazado por la violación, sabiéndote "carne de mujer" que no debe despertar su ira. A lo mejor tus abuelos o bisabuelos crecieron en Polonia o algún lugar tremendo de Europa oriental sabiendo que tenían que bajarse de la vereda cuando caminaban por la calle, si pasaba algun ciudadano con derechos plenos, uno que no era judío, para dejarlo pasar, crecieron con miedo a los pogroms.Y sabemos en qué terminó todo eso.

Trump supporter

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hace 4 años

Deploro la comparación que hacés con el Holocausto y la persecución, tortura, muerte y saqueo a millones de personas. Semejante disparate es absurdo en términos fácticos: NINGUNA MUJER MURIÓ POR UN PIROPO. Cuando decís: "como mujer tengo derecho a no escuchar los deseos que quienes yo no deseo tienen conmigo" sostenés una doctrina jurídica bastante sui generis que tiene sólo dos modos de implementación: o salís con tapones en los oídos a la calle o iniciamos una campaña de terror jacobino, con linchamientos, guillotinados y por qué no empalados en plazas públicas para desalentar a quienes osen proferir alguna forma de deseo sexual referida a tu persona.

The Saddest Girl

The Saddest Girl

hace 4 años

Es una pena que en ese momento no se hayan castigado esas expresiones, esas leyes discriminatorias, los chistes antisemitas que se decían sin control, sin siquiera mala intención (porque el antisemitismo estaba tan naturalizado como hoy reírse de una mujer que hace campaña contra los insultantes piropos agresivos), es una lástima, porque a lo mejor se hubiera evitado un genocidio. La gente que usa su pertenencia a un grupo que conoce la discriminación sabe hasta qué horror puede llegar como arma para cerrar la boca de otras oprimidas que se defienden, para defender a otros discriminadores, no me resulta simpática, para decirlo amablemente.

Trump supporter

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hace 4 años

Insistís con una equiparación banal y abusrda entre una tragedia histórica y esta histeria colectiva boba. Quisiera agregar el carácter clasista de la inicativa Hollaback y sus defensores de campus universitario middle class: parecen las damas blancas de la sociedad sureña afligidas por las miradas lascivas de los demonios negros. Pero esto también tiene solución: instaurar un nuevo servicio obligatorio, esta vez no militar sino poético, donde hombres de clase baja y poca instrucción, accederán a poemas de Neruda y lo más selecto del romanticismo francés del siglo XIX, para dejar atrás esas groserías espontáneas y deleitar a las damiselas virginales y pudorosas con églogas de alto vuelo.